Tratamiento nutricional de la fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad REAL caracterizada por dolor y tensión en músculos y tejidos, que suele ir acompañada de fatiga, cansancio, problemas para dormir, falta de memoria, problemas digestivos  y bajo estado de ánimo.

La enfermedad puede desencadenarse después de un traumatismo, una cirugía mayor, una infecciones grave o una depresión o aparecer sin ninguna causa aparente.

Aunque el dolor en la fibromialgia es un dolor articular y suele ser tratado por el reumatólogo, la fibromialgia no es una enfermedad articular sino que tiene un origen neurólógico, debido supuestamente a un fallo en el sistema nervioso que no interpreta correctamente las señales y produce dolor, aunque todavia no se tiene muy claro este origen.

¿Cómo se diagnostica?

Por desgracia, no hay una prueba diagnóstica definitiva que confirme o descarte la enfermedad, si no que depende de el conjunto de signos y síntomas que el paciente siente, cosiderándose como principal el dolor articular de más de 3 meses de duración.

La Academia Americana de Reumatología ha definido 18 puntos gatillo, de los cuales 11 deben de doler al tacto durante al menos 3 meses para confirmar la enfermedad.

  

No obstante, otras enfermedades, como algunas patologías digestivas por alteración de la microbiota, pueden dar unos síntomas parecidos (dolor generalizado, cansancio, fatiga,..), por lo que si hay problemas digestivos y diagnóstico de fbromialgia se debe buscar la causa de esos problemas digestivos por si fueran los desencadenantes.

La mayoría de las veces las patologías digestivas són simplemente un síntoma más de la fibromialgia, pero al tratarlas la enfermedad mejora, así que siempre hay que buscar la causa de ese problema digestivo, bien para anular el diagnóstico de fibromialgia, bien para mejorarlo.

Tratamiento de la fibromialgia

Esta enfermedad debe tratarse de una manera multidisciplinar, con tratamiento farmacológico pero también con tratamiento nutricional, psicológico, fisioterapia, deporte y terapias de relajación. Sino se realiza de esta manera, el tratamiento suele resultar ineficaz.

El tratamiento médico y farmacológico es el más común y suele realizarse con analgésicos y antiinflamatorios así como con fármacos moduladores del dolor como los antidepresivos y los anticonvulsionantes.

Este tratamiento suele ser necesario, pero no encontraremos una gran mejoría si no lo acompañamos de una correcta nutrición y ejercicio físico adaptado, por lo menos.

TRATAMIENTO NUTRICIONAL DE LA FIBROMIALGIA:

Las personas diagnosticadas de esta enfermedad tienen déficit de vitaminas D, E, C, B6 y ácido fólico, así como de minerales Calcio, Magnesio, Selenio, zinc, Yodo y Hierro. No se sabe muy bien por qué aparece ese déficit, aunque se baraja la posibilidad de que sea por los problemas digestivos asociados, que suelen crear una malabsorción de nutrientes.

Estos déficits generan contracturas esporádicas en los puntos dolorosos, por lo que una alimentación alta en estas vitaminas y minerales disminuirá estos problemas.

La fibromialgia también produce un déficit de melatonina, debido a una incorrecta absorción del triptófano, por lo que este aminoácido también debe aumentarse en la dieta, ya sea con un mayor consumo de proteína o bien con suplementación.

La dieta ideal dependerá de cada individuo, dependiendo de otros factores asociados que pueda tener, por lo cual se recomienda que sea llevada a cabo por un Dietista-Nutricionista especializado en Nutrición clínica, pincha aquí si quieres pedirnos cita .

No obstante las recomendaciones generales serían:

– Aumentar consumo de proteínas, la mitad de ellas que sean de origen vegetal.

– Disminuir consumo de cereales, sobretodo los de trigo, por su poder inflamatorio y de permeabilidad intestinal.

– Aumentar consumo de grasas antiinflamatorias, como w3, w6 y w9.

– Tomar el sol para una correcta absorción de vitamina D.

– Consumir alimentos ricos en las vitaminas y minerales nombrados anteriormente como posibles deficitarios

( legumbres, frutos secos, frutas y verduras, sal yodada y pescado azul, principalmente).

– Valorar déficits nutricionales en analítica y suplementar si los valores están muy bajos.

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